En nosotros está la decisión de apoyo a sistemas equilibrados de producción

Por: Daniela Horta Márquez

En pleno siglo XXI, existe un sistema de producción depredador llamado capitalismo, el cual está agotando los recursos de la tierra a un ritmo tan avanzado, que es sólo cuestión de unas pocas décadas para que acabemos lo que la naturaleza duró creando, moldeando y transformando por millones de años. Esto se debe al fenómeno del desarrollo impuesto por los países supuestamente más industrializados, los cuales, pretenden imponer sus sistemas económicos a países que apenas están empezando a emerger en el panorama internacional.

El inconveniente que existe acá, y en donde preciso hacer mayor énfasis, es en la relación que se ha roto entre el hombre y la naturaleza y en la importancia que supone reconstruir esos lazos ancestrales que nos mantuvieron unidos durante milenios y que en cuestión de años quebramos. Es por esto que es importante redefinir la relación existente entre economía, desarrollo y recursos naturales, con el fin de basar el ambiente y todos sus enfoques, como puntos centrales de la planificación de los estilos de vida sostenibles para generar mejores condiciones de vida para la especie humana.

El humano pareciera ignorar que este es el componente esencial para sostener el sistema productivo, ya que de allí obtenemos los bienes que consumimos y comerciamos. Y, por si fuera poco, además de la importancia económica, el medio ambiente supone el sustento para el desarrollo de la vida biológica, además de servir de sumidero de desechos producidos por nuestro sistema productivo (Sánchez Pérez, 2002).

El Planeta necesita alternativas que debemos encontrar para lograr un equilibrio en nuestros estilos de vida

Uno de los obstáculos más grandes que afronta el desarrollo económico desenfrenado es el carácter limitante en nuestro planeta, el cual afronta una seria encrucijada, las barreras físicas del planeta que soportan hasta cierto punto, versus del crecimiento exponencial y vertiginoso de la población, que con apoyo del sistema económico actual fortalece las condiciones de crecimiento. En palabras de Ignacy Sachs, “nuestro planeta posee límites físicos, que se contraponen al crecimiento exponencial de la población, que arriesgan la seguridad alimentaria de crecimiento logarítmico”.

El inconveniente que existe acá, y en donde preciso hacer mayor énfasis, es en la relación que se ha roto entre el hombre y la naturaleza y en la importancia que supone reconstruir esos lazos ancestrales que nos mantuvieron unidos durante milenios

Lo anterior sólo refuerza la idea de buscar y encontrar alternativas al desarrollo convencional en condiciones que aseguren el crecimiento económica de las naciones emergentes, como el estado de bienestar de todas las personas que conforman las sociedades actuales (Sachs,1977).

Otro gran culpable de la situación actual es la mano invisible que maneja la economía, la cual se encarga de persuadir a los consumidores con ideas de progreso asociadas al consumo de bienes para alcanzar estándares de vida más elevado. Al darle a las personas falsas ideas de bienes indispensables, se logra cautivar las necesidades de las personas hasta tal punto en que se comenta una cultura del gasto. El entorno que se crea busca satisfacer deseos banales que logran sustituir necesidades básicas, generando lo que actualmente conocemos como desigualdades sociales. De acuerdo a Pérez Ventura, el ritmo afanado que se ha construido en el día a día es de carácter patológico, el cual va consumiendo poco a poco la naturaleza. Este sistema no sería posible sostenerlo si no fuera por el modelo de vender- comprar que ha mantenido al ciudadano del común y que no hace más que dañar el ambiente (Perez Ventura,2013).

El planeta está sometido a un ritmo de sobreexplotación salvaje, el cual debe ser reorientado hasta tal punto en el que miremos al medio ambiente como lo que en realidad es: nuestro hogar y nuestra fuente limitada de recursos que debemos tasar de forma responsable e inteligente.

Esta situación nos permite vislumbrar el claro problema que sufre el planeta. El fin en sí mismo no representa el problema central de la cuestión, la verdadera cuestión radica en los modos de producción y el exceso de consumo, estos que han pensado en satisfacer deseos, lo hacen de forma agresiva y sistemática depredando los recursos naturales. Por esto, es necesario ser sensibles a los problemas ambientales y contribuir desde la casa con pequeñas acciones sostenibles que disminuyan la huella de carbono y mejoren la calidad de las personas y el ambiente.

En conclusión, el planeta está sometido a un ritmo de sobreexplotación salvaje, el cual debe ser reorientado hasta tal punto en el que miremos al medio ambiente como lo que en realidad es: nuestro hogar y nuestra fuente limitada de recursos que debemos tasar de forma responsable e inteligente. No es dejando de consumir, sino, consumir bien, generando cambios que ayuden a promover un desarrollo que permita a los humanos desenvolver sus potenciales particulares, no en servicio propio, pero sí en beneficio de una comunidad que vea satisfacer sus necesidades, pero sin comprometer el medio ambiente de las generaciones que nos vayan a reemplazar.

El medio ambiente y el desarrollo son conceptos que no se miran por separado dentro del contexto actual de la economía” (Sánchez Pérez,2002,p.1)

Bibliografía

Sánchez Pérez, G. (2002). Fundación Universidad autónoma de Colombia. Desarrollo y media ambiente: una mirada Colombia. Retrieved 20 June 2019, from http://www.fuac.edu.co/revista/M/seis.pdf

Perez Ventura, j. (2014). Crecimiento económico y conservación del medio ambiente -el orden mundial en el siglo XXI. El orden mundial en el siglo XX. Retrieved 20 June 2019, from http://elordenmundial.com/2014/01/15/crecimiento-económico-y-conservación-del-medio-ambiente/

Sachs, Ignacy. “Los limites: ¿realidad o fantasía? En Joseph Hodara, Ivan Restrepo ¿tiene límites el crecimiento? Una visión latinoamericana. México D.F.: El manual moderno, (1977): 12-22.